domingo 18 de diciembre de 2011

Medicina para dummies

Estaba acabado y no podían confiar en él en el asunto de las drogas, porque su hijo estaba adentro. Todo lo cual le había producido otro de sus dolores de cabeza, que él siempre había pensado que eran migrañas, sólo que esta vez el médico de la policía le diagnosticó hipertensión y le recetó unas píldoras.
-Claro que soy hipertenso -le había dicho Flint al matasanos-. Con toda esa cantidad de inteligentes cabrones por ahí que tendría que estar entre rejas, cualquier oficial de policía decente tiene que estar tenso. Si no lo estuvieran, no conseguirían atrapar a los mierdas. Es una enfermedad laboral.
-Será lo que usted quiera llamarlo, pero yo le digo que tiene la presión sanguínea alta y...
-Eso no es lo que dijo hace un momento -había replicado Flint como un rayo-. Usted dijo que tenía tensión. Bien, ¿entonces qué es, hipertensión o presión sanguínea alta?
-Inspector -había dicho el doctor-, no está usted interrogando a un sospechoso -Flint tenía sus reservas acerca de ello-. Y le estoy diciendo tan sencillamente como soy capaz que hipetensión y presión sanguínea alta son una y la misma cosa. Le voy a recetar un diurético al día...
-¿Un qué?
-Le ayudará a orinar.
-Como si yo necesitase algo para eso. Ya me levanto dos veces cada maldita noche.
-Entonces mejor sería que dejara de beber, eso ayudaría también a su presión.
-¿Cómo? Me dice usted que no esté tenso, y la única cosa que ayuda para eso es una o dos cervezas en el pub.
-U ocho -dijo el doctor, que había visto a Flint en el pub-. En cualquier caso, le hará bajar de peso.
-Y orinaré menos. Así que me da una píldora para hacerme orinar y me dice que beba menos. Eso no tiene sentido.

("¡Animo, Wilt!" de Tom Sharpe)

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