miércoles 16 de noviembre de 2011

La noche es arte

Ay, escuchame lo que te voy a contar, no sabés la que me pasó.
Viste que el otro día fue la noche de los museos, y viste que yo voy todos los años, no me la pierdo nunca, es genial.
Sí, ya sé, no voy nunca a un museo, pero bueno, es que esto es otra cosa... Imaginate, tenés todos los museos abiertos y es de noche, tipo como que salís del museo y te vas a tomar algo por ahí...
Bueno, sí, tenés razón, de día también podés ir y salir a tomar algo, pero no es lo mismo, porque NO ES DE NOCHE. Además hay visitas guiadas en todos los museos...
¿En serio? ¿Vos decís que durante la semana también hay? Bueno, pero lo que pasa es que durante la semana las visitas tienen un horario particular, tipo una a las dos y la otra a las cuatro y media, y estás como atado al horario, y vos viste que soy así libre, descontracturado, no me gusta que me pongan horarios.
Sí, obvio que había horarios en las visitas de los museos a los que iba, pero lo que pasa es que estas eran visitas guiadas especiales, ¿entendés?
Bueno, ¿me vas a dejar hablar o no? Te quiero contar esto que me pasó, que es re loco. Cuestión que fuimos primero a un museo que había por ahí, que no era un museo, era más como una galería de arte. Bueno, y fui con Santi y con Patricio, fuimos los tres ahí, que no sabíamos qué había pero a Patricio lo habían invitado en la productora, ¿viste? Bueno, y resulta que había una exposición de pintores de todo el país; había pintores... no, pará, dejame que me corrijo porque no se dice pintores, se dice artistas plásticos. Como decía, había artistas plásticos de todo el país, de Buenos Aires, de Córdoba, de Rosario, de La Plata, de Bahía Blanca... era una cosa re nacional, y los cuadros también. Era una muestra loquísima, porque habían pintado cuadros sobre la Argentina y todos usaban el color celeste, pero también usaban turquesa, bermellón, colorado, color crudo... Y como era abstracto, vos interpretabas lo que te parecía a vos. Había uno que a mí me encantó que parecían como manchas así salpicadas, que para mí eran como destellos de luz sobre el fondo celeste, que es re obvio que era la Argentina. Genial, era genial. Y además había como una mesita al fondo donde había entremeses pero todo nacionalista. Había chorizo de campo, pan de campo... Hasta había una morcilla rara, como con papa o algo así; Santiago me dijo que estaba deliciosa pero yo no la probé, me daba impresión.
De ahí nos fuimos a la Recoleta. No, nos llevo Patricio en el auto. Justo cuando llegamos al museo... ay, cómo se llama... este que está ahí del Malba... bueno, vos sabés cuál te digo, ese que es como rosado por afuera... Bueno, cuando llegamos ahí había como mucha cola, como dos cuadras, y era un garrón esperar pero ¿sabés a quién nos encontramos? A Martín, que estaba con Constanza y unas compañeras de ella. Sí, creo que son de la UCA, pero vos viste cómo soy yo, así, re colgado con los nombres. Milagros era una, pero no me acuerdo cómo se llamaba la otra. Le re gustó la otra a Santi. Y nos quedamos ahí hablando. Milagros se fue a Europa; se fue a Francia y allá estuvo saliendo con un pibe que conoció en el hotel. Sí, garchaban en el hostel donde se estaba quedando el tipo. Nah, imaginate, llevarte a un pibe así al hotel, qué garrón. Y salimos de ese... ¿Cómo? Ah, sí, qué había en ese... Ehm... No sé, no me acuerdo, unos cuadros... No, la verdad no me acuerdo, porque nos la pasamos hablando con Coti y con Santiago, y medio como que no le dimos mucha bola.
Resulta que Coti tenía un amigo de la prima que el pibe es artista también, pero no era así de cuadros como los de la galería, es más de happenings y esas cosas, y nos dijo que iba a exponer así que fuimos para allá. A todo esto eran como las 2, y yo la verdad que quería irme a bailar, pero bueno, fui para hacerle la gamba a Santi con la amiga de Coti.
Ah, y eso te quería contar. Caímos ahí en el lugar, que es como una casa antigua, con las puertas altas y un patio grande amplio, como las casas de antes. La casa esta la compraron entre todos los chicos y lo hicieron un centro cultural y entonces cada uno expone sus obras. Sí, está buenísimo. Y el pibe este hizo una obra sobre volver a las raíces, como volver a ser uno con el planeta y tener conciencia de lo que hace. Tocaban como unos tambores y tenía un instrumento que parecía un plato volador, que le pasabas la mano y vibraba, una cosa re loca. También hacía música con la Mac, tenía como unos samplers, y en el medio leía una poesía medio bizarra, muy loco todo. Y para el final pidió a alguien del público que se acercara, y yo me acerqué porque estaba un poco aburrido, y me paró en el medio y empezó a recitar como un mantra medio hindú; no entendía todo lo que decía, pero decía algo de que somos todos iguales ante la Madre Naturaleza, y que no hay que discriminar los ricos y los pobres, que somos todos pares. Sí, muy loco.
Sí, el año que viene voy a ir a full, de nuevo. Y ahora se viene la noche de las librerías; tampoco me la pierdo. No, no me voy a comprar una mierda; a lo sumo me lo bajo en un pdf y lo leo en la tablet, eso de comprar libros ya fue. Pero está re bueno eso de caminar por Corrientes a la noche y mirar librerías, es re loco eso, me gusta. ¿Qué, vos decís que están abiertas de noche? No, pero mirá que esto es de noche noche, están como hasta las dos, tres.
Uh, al final es un garrón hablar con vos, siempre contradiciendo, siempre una contra.
No, el viernes a la tarde no hago nada; hasta diciembre no tengo finales, igual. ¿Por?
¿A qué? ¿Exposición de impresionismo alemán? ¿Y eso dónde es? Uh, no, qué garrón. Y encima a las 4, no, olvídate, a esa hora hace mucho calor, sería una situación tan abyecta.


(no jodan, no hablo de nadie en particular. o sí, pero no leen este blog)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Uy, la cagaste en la última palabra. Esa gente no conoce el significado de "abyecto". Che, pasa lo mismo con la feria del libro acá, que es re chota y básicamente son stands de las mismas librerías de siempre, a las que nunca va nadie. Pero de pronto parece muy importante ir a la feria.
Muerte a todos.

Juan P

Dardo dijo...

Lo de abyecto fue totalmente deliberado. Si bien todo el resto del texto habla del 99.9% de la gente que va a la noche de los museos porque parece que los 364 dias restantes NO HAY MUSEOS o qué sé yo, la última frase es un pequeño homenaje a Verónica San Martín y sus simulcops.

(¿qué hago yo explicando mis posts, me querés decir?)

Laura dijo...

Espectacular! Gracias por ilustrar tan bien lo que sentí la única vez en mi vida que fui a hacer cola y cagarme de frio a esa interesante, cultural, Y ASQUEROSAMENTE SNOB, noche de los museos. Fui en mayo de hace unos años, con unos amigos que tipo que se yo es re copado viste.
Pd. Estoy esperando comentarios del texto que te dí, ese del Semiólogo frustrado.

Abrazo.